Ana Pérez Gómez ha participado en distintos proyectos de investigación y actualmente está centrada en el proyecto europeo UNICA, una iniciativa que desarrolla una infraestructura federada y respetuosa con la privacidad de datos para el cribado y la detección temprana del cáncer. Además, colabora en la gestión de otros proyectos del grupo, relacionados con la aplicación de la inteligencia artificial y la ingeniería del software en el ámbito de la salud, con especial foco en la salud de la mujer. Hoy participa en este grupo de entrevistas con motivo del Día Internacional de la niña y la mujer en la ciencia que se celebrará el próximo 11 de febrero, y a través del que VRAIN visibiliza el trabajo de sus investigadoras.
¿Qué te motivó a elegir una carrera STEM?
La elección de mi carrera no fue algo totalmente claro hasta bachillerato. Siempre me han gustado las ciencias, la resolución de problemas, la lógica y las matemáticas, pero durante mucho tiempo no me había planteado la informática como una opción real. Fue al descubrir que la tecnología combinaba todas las disciplinas que me gustaban y podía aplicarse para resolver problemas reales y tener impacto en la sociedad, especialmente en el ámbito de la salud, cuando tuve claro que quería dedicarme a ello.
¿Tuviste algún referente femenino en tu infancia para decantarte por tu carrera?
No tuve referentes femeninos claros en el ámbito tecnológico durante mi infancia, y creo que eso es algo bastante común. Sin embargo, con el tiempo he ido descubriendo mujeres investigadoras y profesionales en ciencia e ingeniería que han sido muy inspiradoras. Precisamente esa falta de referentes tempranos es una de las razones por las que considero tan importante dar visibilidad a las mujeres que ya están trabajando en estos campos.
¿Cuáles han sido los principales desafíos como investigadora en el mundo de la IA a lo largo de tu carrera?
Uno de los principales desafíos ha sido desarrollarse en un entorno tradicionalmente masculinizado, algo que ya se percibe desde la etapa formativa. En mi caso, durante la carrera solo éramos 4 mujeres en una clase de unas 80 personas, lo que da una idea clara de la brecha existente. A esto se suma la necesidad de formación continua, ya que la inteligencia artificial es un campo en constante evolución, y el reto de combinar investigación, desarrollo tecnológico y gestión de proyectos para que los avances científicos tengan un impacto real.
¿Faltan referentes femeninos en el mundo STEM y, sobre todo, de la IA?
Sí, claramente. Aunque en el mundo STEM existen referentes femeninos muy relevantes, como Ada Lovelace, Marie Curie o Margarita Salas, lo cierto es que cuando nos centramos en ámbitos más específicos como la tecnología y la inteligencia artificial, el número de referentes visibles es todavía menor, podemos destacar a Fei-Fei Li, Timnit Gebru, Joy Buolamwini y Cynthia Rudin. Además, muchas de las mujeres que han hecho y hacen contribuciones clave en estos campos no han tenido la misma visibilidad que sus homólogos masculinos. Incrementar esa visibilidad es fundamental para que más niñas y jóvenes puedan verse reflejadas y se animen a explorar estas carreras.
¿Crees que es importante el papel de la mujer en la ciencia y en la IA?
Sin duda. Las mujeres tenemos un papel fundamental en todos los ámbitos, en concreto en ciencia y en inteligencia artificial es especialmente relevante aportar diversidad de perspectivas. Está demostrado que equipos diversos generan soluciones más completas y responsables. En IA, donde las decisiones pueden tener un impacto directo en las personas, contar con distintas miradas es esencial.
¿Por qué crees que todavía existen pocas mujeres en las carreras científicas, técnicas y tecnológicas? ¿Cómo podría solucionarse?
Aún persisten estereotipos sociales que asocian las carreras tecnológicas con perfiles masculinos, y eso influye desde edades muy tempranas. Para solucionarlo es clave actuar en educación, mostrar referentes femeninos reales, fomentar la curiosidad científica desde la infancia y transmitir que la tecnología no es solo programar, sino también crear, innovar y un medio para mejorar la vida de las personas.
¿Qué le dirías a una niña que todavía no sabe qué estudiar?
Le diría que se atreva a probar, que explore distintos ámbitos sin dejarse limitar por estereotipos y que elija aquello con lo que realmente disfrute. Va a invertir mucho tiempo y energía en su formación y futura especialización, así que es importante que escoja algo que le motive y le haga sentirse realizada.
¿Volverías a apostar por la IA en tu carrera?
Sí, sin duda. La inteligencia artificial es una herramienta clave para el presente y el futuro. Aplicada de forma responsable, tiene un enorme potencial para transformar sectores como la salud. Entender y trabajar con IA será cada vez más importante, y quien decida ignorarla corre el riesgo de quedarse atrás.
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