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València, 5 de noviembre de 2026. El investigador del Instituto Universitario Valenciano de Investigación en Inteligencia Artificial (VRAIN) de la Universitat Politècnica de València (UPV), Óscar Pastor, abordó el papel de la inteligencia artificial en la comprensión del genoma humano y las nuevas posibilidades que ofrece para el diagnóstico, la prevención y el tratamiento de enfermedades en la conferencia “Aplicando la IA para descifrar lavida: del Homo Sapiens al Homo Genius”, celebrada en la Ciutat de les Arts i les Ciències.
La charla, enmarcada en el ciclo de conferencias de la Ciutat de les Arts i les Ciències y VRAIN de la UPV, cuyo objetivo es acercar la inteligencia artificial a la ciudadanía, planteó cómo los avances en IA, ingeniería del software y biotecnología están transformando la capacidad para comprender los mecanismos que rigen la vida y actuar sobre ellos.
A lo largo de su intervención, Óscar Pastor propuso una reflexión sobre la posibilidad de entender la vida como un programa y al ser humano como una máquina biológica, cuyo funcionamiento responde a instrucciones, procesos e interacciones de enorme complejidad. Desde esta perspectiva, “el ADN puede interpretarse como un código que contiene información biológica, mientras que el organismo constituye el sistema encargado de ejecutarla”, señaló.
Y añadió que “esta analogía entre los sistemas informáticos y los sistemas biológicos permite explorar nuevas formas de estudiar el funcionamiento del genoma y plantea un desafío científico de gran alcance: pasar de conocer la secuencia genética a comprender cómo esa información determina el funcionamiento de los organismos”.
Del Homo Sapiens al Homo Genius: comprender y modificar el genoma
Uno de los ejes de la conferencia fue la evolución desde el Homo Sapiens hacia el concepto de Homo Genius, entendido como una nueva etapa en la que el ser humano desarrolla la capacidad de comprender y manipular su propio genoma.
Óscar Pastor explicó la conexión entre la ingeniería del software y lo que denominó ingeniería de la vida, una aproximación que busca aplicar modelos conceptuales y metodologías sistemáticas al estudio de los sistemas biológicos.
En este sentido, estableció un paralelismo entre los lenguajes de programación, que permiten transformar instrucciones en acciones ejecutadas por un ordenador, y los mecanismos biológicos mediante los cuales la información genética se expresa a través del ARN y da lugar a la producción de proteínas que determinan nuestro comportamiento.
Sin embargo, comprender el código genético no significa conocer completamente sus efectos. La relación entre los genes, las proteínas y las características de los seres vivos presenta una complejidad que se materializa en los distintos tipo de datos “ómicos” que hay que integrsr, y que exige avanzar más allá de la simple lectura de las secuencias del ADN.
La medicina genómica y la edición genética abren nuevas posibilidades
Durante la conferencia, el investigador de VRAIN repasó algunos de los avances que han marcado el desarrollo de la medicina genómica desde el Proyecto Genoma Humano, desarrollado entre 1990 y 2003.
En las últimas décadas, el coste de secuenciar un genoma humano se ha reducido más de un millón de veces, al tiempo que se han secuenciado millones de genomas y se ha avanzado significativamente en la identificación de las bases genéticas de numerosas enfermedades.
Estos progresos están impulsando una medicina cada vez más personalizada, en la que la información genética de cada paciente puede utilizarse para mejorar la prevención, el diagnóstico y la selección de tratamientos.
No obstante, uno de los grandes retos sigue siendo interpretar correctamente la enorme cantidad de información obtenida. El genoma de una persona puede presentar entre tres y cinco millones de variantes genéticas, por lo que resulta necesario desarrollar herramientas capaces de filtrarlas, priorizarlas y determinar cuáles pueden estar relacionadas con una enfermedad.
En este contexto, la inteligencia artificial se presenta como una herramienta fundamental para analizar grandes volúmenes de datos genómicos y contribuir a identificar relaciones relevantes para la investigación biomédica.
Óscar Pastor también abordó las posibilidades que ofrecen las tecnologías de edición genética, especialmente CRISPR, que permiten modificar determinadas secuencias del ADN y abren nuevas vías para tratar enfermedades de origen genético.
Una inteligencia artificial que no solo prediga, sino que también explique
Otro de los aspectos centrales de la ponencia fue la necesidad de combinar la capacidad predictiva de la inteligencia artificial con sistemas capaces de ofrecer explicaciones sobre los fenómenos que analizan, en el marco de una inteligencia artificial neurosimbólica.
Óscar Pastor diferenció entre el conocimiento predictivo, que permite identificar patrones y relaciones a partir de grandes cantidades de datos, y el conocimiento explicativo, que busca comprender las causas y los mecanismos que producen esos resultados.
Y es que no basta con saber qué ocurre, sino que es necesario comprender por qué ocurre, especialmente cuando las decisiones afectan a la salud y al tratamiento de los pacientes, destacó.
De este modo, la combinación de técnicas de aprendizaje automático, modelos conceptuales y conocimiento científico puede contribuir al desarrollo de sistemas de IA más explicables y útiles para la medicina.
Los desafíos científicos y éticos de la ingeniería de la vida
La conferencia también invitó a reflexionar sobre las implicaciones que supone adquirir la capacidad de modificar los mecanismos fundamentales de los seres vivos.
La posibilidad de editar el genoma, corregir determinadas alteraciones genéticas e incluso intervenir en procesos biológicos plantea interrogantes que van más allá del desarrollo tecnológico.

